Hoy os hablaré de aprender. ¿Conocéis esa famosa frase que
dice: “Desaprender para aprender”? ¿Os la habéis planteado realmente alguna
vez? Quizás algunos a lo largo de vuestras vidas habéis pasado por un
proceso similar. Para mí creo que es la primera vez que lo hago conscientemente.
¿Por qué os cuento todo esto? Digamos que después de casi 2
semanas aquí y conviviendo bastante bien con la cultura, me he encontrado con
un reto: Aprender un nuevo idioma.
Como os comenté la semana pasada, cuando llegué a España sin
apenas saber castellano fui aprendiéndolo sobre la marcha, y como todo niño,
jugando. A menudo me preguntan: ¿Cuánto tardaste en dominar el idioma? Mi respuesta:
No lo recuerdo. Y es verdad, simplemente fui aprendiéndolo. Y hoy es mi segundo
idioma nativo. Aunque, de las casi 300.000 palabras que tiene el Español todavía
hay que me suenan a Chino, ¿y a vosotros? Por cierto, el Chino tiene 87.000 letras
distintas, con el 85% en desuso actualmente.
Pues aquí estoy ahora…hablando 4 idiomas, entendiendo algo
de francés, italiano, portugués, holandés y a saber que más por pura asociación…y no me sirve ni para pedir “La cuenta por favor.” (Una de las pocas frases
que sabe decir mi padre, después de 17 años en España...)
Así que, me he vuelto a hacer un cuaderno de vocabulario. El
último que recuerdo fue de 5º de primaria. He vuelto a los cuadernos de
caligrafía para niños para escribir los Hiragana y Katakana (abecedario
Japonés). Descargarme tropecientas APPS para el móvil. Traducir cuentos
infantiles japoneses palabra por palabra…y seguir sin entender nada del cuento…
(Y menudo cachondeo cuando se lo leí a la Hostfamily). Cuento infantil…por mí
como si fuera la fórmula de la fusión nuclear.
Desaprender para aprender. Olvidarte todo eso que creías
saber para aprender algo totalmente distinto. ¡Descabellado e emocionante a la
vez!
¡Y es que la vida es así! No existen los errores, es sólo aprendizaje. Y casi todo lo que aprendemos viene de nuestro entorno.
¿Os atrevéis?
Y aquí algunas curiosidades cotidianas:
Encontrar un desodorante aquí no es fácil. En Japón
casi no usan desodorantes ni perfumes. No es como Europa que hay droguerías en
todas las calles. Se ve que aquí no transpiran… No huelen a…¡NADA! Y eso con 30
grados y ellos en manga larga y chaqueta.
Saber la edad de las japonesas es más difícil que saber la que
tienen las portadas del HOLA. El otro día conocí un grupito en el parque
mientras estudiaba. Bueno, pues no eran tan jóvenes como aparentaban. Tenían
entre 34 y 40 años… Pero me he dado cuenta de que en el caso de las mujeres,
echar un vistazo a sus pies es de gran ayuda. ;)
A vaciar las mentes y ¡Buen fin de semana a todos! Yo me voy a clase...
Ganbate!
Como sabes me encanta el concepto "desaprender para aprender", creo que es algo super interesante y que te hace darte cuenta de todo lo que tu alrededor o sociedad te va imprimiendo en tu forma de ser o actuar; además de la poca flexibilidad que nos da el saber sobre una cosa, ya que nos cuesta absorber sobre otras muchas cosas. Por otro lado, considero que es un concepto de humildad que hace a la persona puramente humana, así que me encanta tu estado, ya que creo que gracias a ello estás aprendiendo de todo muchísimo! ¿qué sensación tienes al ver que probablemente no tengas ningún referente que sea igual de lo que estabas acostumbrado? ¿te sientes inestable o te ayuda a estar más estable que nunca?
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